Si vas por la calle, te cruzas con un perro, le pegas una patada (pero una patada de las gordas, de las que duelen), vendrá Don Julián y te llamará de todo: que si no tienes alma, que si eres un criminal, que si Dios te castigará con el fuego eterno, etc, etc...
Si coges dos palos, les pones en la punta dos hierros bien afilados y después de una pequeña carrera con pirueta se los clavas con todos tus huevos al primer toro que se te ponga a tiro, vendrá Don Julián y te dirá ¡olé!
¡Qué cosas oye...!
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