miércoles, 21 de noviembre de 2012

Malas noticias.

Para aquellos que, aun después de conocerme, me siguen queriendo, tengo malas noticias: me muero. Sí, así es, no  hay remedio. No sé si será mañana o dentro de una semana; quizá dentro de algunos meses o unos pocos años; en el mejor de los casos cuarenta o cincuenta años más, no lo sé. Lo que sí es seguro es que me muero.

Para aquellos que, aun después de conoceros, os sigo queriendo, tengo malas noticias.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Lo fácil es saber el significado de las palabras,
los difícil es saber en qué orden colocarlas.
Triste es entrar en un cementerio,
pero más triste es no salir.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Punto com.

Tengo tu teléfono en mi móvil, te puedo llamar para tomar un café y charlar un rato; para ver cómo te ha tratado la vida desde que dejamos el colegio; para contarte que este fin de semana ha sido estupendo; para enseñarte las fotos de mis últimas vacaciones en París, en Praga, en Dublín; para decirte que eres preciosa; para compartir contigo ese elevado número de amigos que tengo, esos amigos de los que tengo su número de teléfono en mi móvil, pero que, al igual que a tí, posiblemente nunca llame.

Los años.

Lo malo de los años no es cumplirlos.
Lo malo de los años es no cumplirlos.

Será mi imaginación, supongo.

Será mi imaginación, supongo. Antes aquí había una cárcel, ahora es una plaza. Antes muchos hombres pagaban sus errores aquí encerrados, en este mismo sitio, entre cuatro paredes. Ya no hay paredes, ya no hay encierros, ya no hay errores. Ahora es una plaza. Antes muchos hombres sentían aquí la angustia de ver pasar la vida entre cuatro paredes. Ahora ya no hay paredes, hay una plaza, pero cuando paso por ella todavía se siente la angustia de esos hombres. Será mi imaginación, supongo.

Ella.

A veces ella me mira, yo le sonrío. Pasa de la mano de algún conocido, de algún amigo, y entonces su presencia me duele. Es astuta, es paciente, y me espera, porque sabe que al final acabaré con ella.

Del camino.

... y entonces nos damos cuenta que lo bueno del camino no es llegar, nos damos cuenta que lo bueno del camino es el camino mismo.

Sin título.

Escribir algo, yo qué sé. Mandar algunas palabras, así, al aire. Esperar que alguien las lea, no porque sean buenas, sino porque son pocas. Escribir por escribir, leer por leer, vivir por vivir.

Ese tiempo que nunca encontramos.

Creo que tenía dos horas metidas en un cajón, epera...no, no las encuentro. Chico, yo juraría... eran dos horas nuevecitas, sin gastar...no, no hay manera. Bueno, no te preocupes, cuando encuentre el tiempo te llamo.

Cuentos

Sí, sí, estuve con él y me contó todo esto de principio a fin, pero me pidió que, por favor, no contara nada a nadie. Así que, por favor, no le cuentes a nadie lo que te he contado. No hagas como yo.

Esos pequeños paréntesis.

Hacemos un paréntesis en nuestras vidas para tomar un café con un amigo, para salir un fin de semana al campo, para leer un libro, para jugar con nuestros hijos, para comer con nuestros hermanos... Hacemos un paréntesis en nuestras vidas para vivir.