Levantar la vista, mirar al cielo y ponerse a pensar: un
planeta no, millones; una estrella no, millones; una galaxia no, millones. Un
Dios creador de millones de planetas, de millones de estrellas y de millones de
galaxias; un Dios que un día abandona planetas, estrellas y galaxias a cambio
de una cruz.
Bajar la vista, mirar al suelo y mejor no pensar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario